miércoles, 22 de diciembre de 2010

la única toxina que alimenta

hablo con una compañera de colegio devenida en nutricionista

me dice que por qué mierda me encurdelo

no le entra

sabe que resisto los dulces, que si hay masitas razono que por un minuto de azucar en mi boca, tendré que hacer una hora de gimnasia para eliminar la glucosa excedente y los vestigios de placer adictivo de mi sangre

como la porno judía: un minuto de placer y cincuenta y nueve de culpa

porque bíblicamente no somos menos condenatorios que en tiempos de San Juan, solo cambiamos la lujuria por la gula

y habría que inventar el pecado de la época: la omisión de lujuria

¿cómo puede ser que tome tres gintonics, que tiene el azucar de la tónica y 45 grados de alcohol?

para tranquilizarla le digo que mejoré la calidad del gintonic: ya no tomo la mierda nacional de 15 pesos, me doy el lujo de destrozar mis neuronas y mi hígado y llenarme de grasas sin proteína pero del London Dry de 87 sopes

me dice que si dejo el alcohol no tengo que hacer ni gimnasia ni dieta

me rompe un poco las pelotas esta actitud vigilante y careta de hacerme una alcoholemia por parte de una tortillera a la que nadie le hace una lesbiolemia

antes de cortar le aseguro que voy a dejar la bebida

las promesas de los borrachos siempre gustan (remember Bush&Galtieri)

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