viernes, 31 de diciembre de 2010

Empiezo el diario

Hoy, 31 de diciembre, adquiero una balanza electrónica de máxima precisión sponsoreada por Cormillot.
Sigo sus directivas e intento con dedos índice y pulgar abarcar la circunferencia de la muñeca (de la otra mano).
No alcanzo, por lo tanto soy de estructura grande y con mi metro setenta y seis puedo llegar a pesar unos setenta y siete kilos.
Compro pilas e instalo entre el inodoro y el bidet a mi muda compañera (como llamaba Borges a la guitarra de Macedonio, que no sabía tocar).
Me peso: ochenta y ocho kilos con doscientos cincuenta y tres gramos.
Saco las pilas y vuelvo a leer las intrucciones.
Vuelvo a reiterar todo el proceso y sin embargo sigo pesando ochenta y ocho kilos con doscientos cincuenta y tres gramos, incluso con cincuenta y cuatro, como si el enano burlón que gobierna la máquina se estuviera empezando a hartar.
Me miro al espejo (un espejo roto pero de cuerpo entero que tengo en el patio).
Tal vez no tengo sobrepeso, tal vez sea solo mi autoestima porque me agarro con autodesprecio los "rollos del mar muerto".
Lo cierto es que decido comenzar esta tortuosa campaña de quema de grasas.
En el Medioevo quemaban brujas, ¿cabe imaginar quemar a personas snob y sin refinamiento, vulgarmente llamadas "grasas"?-
Es demasiado abstracto razonar que reducir kilos es un avance: cuando diga "ya peso solo 83" recordaré que antes pesaba muchísimo, muchísimo menos. Supongo que el Gobierno se aprovecha de que más pesos parezcan más pesos que nunca, aunque la inflación los convierta técnicamente en menos...
Me pregunto si no seré más alto, si no tendré que bajar un poco menos...
Recomiendan no ir al supermercado con hambre: supongo que ya nunca más iré al supermercado-

1 comentario:

  1. Oh no! Mi maravilloso recuerdo de Usted ha sido tirado al hinodoro de mi mente! Tan buen mozo que era... no ayudan las bicisendas que puso Macri para bajar de peso con su bicicleta? ;-)

    Un abrazo y gracias por la amable invitación, como siempre un placer leerlo y (a veces) divertirme con sus violines.

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